miércoles, 11 de noviembre de 2009

"Encerrada en un Sueño"

Me soñé conversando con la Luna Nueva, hablábamos de experiencias duras y difíciles, me aconsejaba que el amor es difícil, que siempre hay una persona ideal para cada ser humano y me dio a entender que existía un ser, el cual se encontraba esperando lo mismo que yo… con sus poderes me ayudo a visualizarte entre confusas imágenes, logre ver tu pureza, tu esencia, tus ojos, tu corazón, tu sonrisa.

Mientras jugábamos me pregunto: ¿Lo Quieres? En ese momento me ofreció tu amor, encantada y extasiada por tus virtudes acepte la oferta, pero ignore las condiciones, tanto me llamaba tu cuerpo, tanto me pedían tus ojos que acepte sin dudas; me encerré en un cofre esperando llegar a ti como el mayor tesoro de luz, tesoro oculto, tentativo, mágico... el que uno busca con desenfreno y con esa ambición difícil de controlar…

Me enclaustre esperando que algún día me rescataras del encierro, me mirarías a los ojos y me llenarías de besos. Durante mucho tiempo espere que te dieras cuenta que existía, que los dioses me guardaban para ti, pero nada… danzaba con el canto de las hadas, que al ver mi soledad susurraban bellas melodías de amor, dándole alguna esperanzas a mi vida. Le contaba mis penas a la Diosa Madre, mientras la Diosa Anciana me recordaba que los fracasos servían de algo; menguaba mientras seres desquiciados intentaban abrir tu cofre, pero fui valiente…junte las fuerzas necesarias para luchar contra ellos y no caer a sus complicadas y antiguas frases de amor.

Un día (recuerdo) llego un ser que nunca intentó abrir mi guarida… solo recitaba necios versos de ilusión y de autoridad, me envolvía en suplicas de pasión, pero jamás intento sacarme de este encierro; cuando ya estaba harta de esperar a mi dueño, me puse a dormir…no sabia de nada… las lunas intentaban despertarme con sabiduría y maternidad… pero solo escuche a La Doncella que susurraba en mi oído que ya era el momento.

Desperté y te sentí curioso… intentabas ver que había dentro del regalo de los dioses… lograste abrir el cofre y me encontraste muda, sola, cegada en la traición y el desamor.

Me hablaste y mi mente comenzó a cambiar...tus manos envolvían mi cintura, tus ojos detallaban cada centímetro de mí, tu sonrisa me extasiaba de felicidad y tu voz me llenaba de tranquilidad…fue hay cuando descubrí que eras el secuestrador de mi alma, la droga de mi cuerpo, el tabú de mi espíritu.

Al sentir tanta excitación me desmaye entre tus palabras y tu sonrisa, entre tu valor y tu fuerza, entre tu belleza y tu hombría… y volví a caer en la total desolación, en mundos llenos de sensaciones, en un profundo sueño de ilusiones y fantasía…


Sigo soñando y vuelve a ser Luna Nueva… solo te pido que me despiertes si es tu beso el que se transformara en mi sanación, el que usaras como mi salvación… si no es así… no me despiertes jamás… ignora mi corazón, mi dolor, mi pasión, mi alegría… pero no me despiertes de este hermoso sueño, no tortures mi mente con tu perfecta pasión.


Belén Olate Avila

martes, 10 de noviembre de 2009

ME GUSTA SER MUJER PORQUE...


Me agrada que me digan que soy histérica porque entonces puedo
Lanzar los platos a la cabeza de quien intenta hacerme daño.
Me gusta que me llamen bruja porque puedo quemar el lecho
Donde me abusan.
Me gusta que me llamen puta,
Porque entonces puedo hacer el amor con quien me dé la gana.
Me gusta que me digan débil,
Porque me recuerdan que la unión hace la fuerza.
Me gusta que me digan chismosa,
Porque nada de lo humano me será ajeno.
Pero lo que más agradezco, lo que más me agrada, lo que más
Me gusta y lo que me hace más feliz es que me digan loca,
Porque entonces ninguna libertad me será negada.
Me agrada saber que mi cerebro es más pequeño que el cerebro del hombre,
Porque entonces mi cerebro cabe en todas partes.
Me agrada que me digan que carezco de lógica,
Porque entonces puedo crear una lógica menos fría y más vital.
Me agrada que me digan que soy vanidosa, porque puedo mirarme al espejo
Sin sentirme culpable.
Me agrada que me digan que soy emocional
Porque puedo llorar y reír a gusto.
Una y mil veces me quemó la Inquisición
Y aprendí a nacer de las cenizas.
Me encerraron en un harén
Y encerrada no dejé de reír.
Me pusieron un cinturón de castidad
Y adquirí las artes de un cerrajero.
Cargué fardos de leña
Y me hice fuerte.
Me pusieron velos en la cara
Y aprendí a mirar sin ser vista.
Me despertaron los niños a medianoche
Y aprendí a mantenerme en vigilia.
No me enviaron a la Universidad
Y aprendí a pensar por mi cuenta.
Transporté cántaros de agua
Y supe mantener el equilibrio.
Me extirparon el clítoris
Y aprendí a gozar con todo el cuerpo.
Pasé días bordando y tejiendo
Y mis manos aprendieron a ser más exactas que las de un cirujano.
Segué trigo y coseché maíz, pero me quitaron la comida
Y con hambre aprendí a vivir.
Me sacrificaron a los dioses y a los hombres
Y volví a vivir.
Me golpearon y perdí los dientes
Y volví a vivir.
Me asesinaron y me ultrajaron
Y volví a vivir.
Me quitaron a mis hijos y en el llanto
Volví a la vida.
Agradezco ser un animal porque los hombres han puesto en peligro
La supervivencia del planeta.
Agradezco ser hembra, porque el hombre no es el centro del universo,
Sino apenas un eslabón más en la cadena de la vida.
Agradezco que me digan que soy irracional, porque la razón
Ha conducido a los peores actos de barbarie.
Agradezco no haber inventado la tecnología,
Porque la tecnología ha envenenado el agua y el ozono.
Agradezco que me hayan colocado más cerca de la naturaleza,
Porque nunca estaré sola.
Agradezco que me hayan confinado al hogar y a la familia,
Porque puedo hacer de toda la tierra, mi hogar y mi familia.
Estoy feliz de que me llamen ama de casa
Porque puedo apoderarme de la mía.
Estoy feliz de no ser competitiva,
Porque entonces seré solidaria.
Estoy feliz de ser el reposo del guerrero,
Porque puedo cortarle el pelo mientras duerme.
Estoy feliz de que me hayan excluido del campo de batalla,
Porque la muerte no me es indiferente.
Estoy feliz de haber sido excluida de este poder patriarcal,
Porque lejos de éste, me alejo de la ambición y la codicia.
Estoy feliz de que me hayan excluido del arte y la ciencia,
Porque los puedo inventar de nuevo.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Elizabeth Eleanor Siddal.


El Paso del Amor

Oh Dios! Perdona que haya hundido mi vida
En un oscuro Sueño de Amor.
¿Las lágrimas de la angustia alguna vez
Lavarán la pasión de mi sangre?

El Amor custodia mi corazón
En un canto de alegría,
Mi pulso tiembla con su melodía;
Mientras las frías ráfagas del invierno soplan
Sobre mi, como una dulce brisa de junio.

El Amor flota sobre las brumas del amanecer,
Y descansa en los rayos del crepúsculo;
Él calmó el trueno de la tormenta
E iluminó todos mis sentidos.

El Amor me sostiene a través del día,
Y en sueños me acompaña por las noches,
Ningún mal puede acechar mi vida,
Pues mi espíritu es ligero como las flores.

Oh Cielo! Piedad por mi corazón inocente,
El paso del tiempo quebró ese placer diario,
El ídolo fue arrastrado por la corriente,
Destrozando para siempre mi santuario.



martes, 22 de septiembre de 2009

Teresa Wilms Montt (1893-1921)


María Teresa de las Mercedes Wilms Montt, fue hija de Federico Guillermo Wilms y Brieba, y Luz Victoria Montt y Montt. Nació el 8 de septiembre de 1893, en Viña del Mar, y fue la segunda hija, de 7 mujeres.
A pesar de que se la educó para el matrimonio y la vida en la alta sociedad, desde pequeña manifestó su carácter rebelde y apasionado.
Se enamoró de Gustavo Balmaceda, con quien compartía la pasión por la opera. Se casó contra la voluntad de su familia, cuando tenía 17 años de edad, y a raíz de este matrimonio nunca más fue recibida en la casa paterna.
La joven pareja se trasladó a Santiago, donde el carácter artístico y sensible de Teresa se vio realizado en la activa vida cultural capitalino.
Su presencia social no pasó inadvertida y su marido comenzó a sufrir el dolor de los celos. Consecuencia de ello, empezaron también los problemas, los gritos, las peleas, los golpes y la bebida en exceso de él.
El 25 de septiembre de 1911 nació la primera hija del matrimonio Balmaceda Wilms, Elisa.

Masona y anarquista
Por razones de trabajo, la familia Balmaceda Wilms se trasladó a Iquique, donde residió entre 1912 y 1915. "Conocí lo que es para las mujeres de mi clase un misterio: la verdadera miseria material y moral... Mi alma, salió pura de la prueba, pero asqueada", diría Teresa más tarde. Se relacionó con feministas y sindicalistas, y una pléyade de reformistas, que ejercieron influencia en ella. Adscribió al pensamiento masón y anarquista, consolidándose su espíritu librepensador.Se inició en la política y comenzó a escribir con el seudónimo de Tebal en la prensa de Iquique. El 2 de noviembre de 1913 nació su segunda hija, Sylvia Luz.

El convento de la Preciosa Sangre
Posteriormente los Balmaceda Wilms regresaron a Santiago. Tras un viaje, Gustavo descubrió las cartas de amor que su primo, Vicente Balmaceda Zañartu, enviaba a su esposa.
Como castigo, Teresa fue recluida el 18 de octubre de 1915, en el convento de la Preciosa Sangre y apartada de sus hijas, las que pasaron a la tutela de sus abuelos paternos.
En la soledad del convento escribió su Diario Íntimo, e intentó suicidarse el 29 de marzo de 1916, tomando un frasco de morfina. En esta difícil situación fue nuevamente rechazada por sus padres.

En Buenos Aires
En junio de 1916, Teresa inició un viaje sin retorno. El poeta Vicente Huidobro la ayudó a escapar del convento y abandonó Chile, embarcándose hacia Buenos Aires. Entró al círculo intelectual de esa moderna ciudad, convirtiéndose en una de las pocas mujeres que frecuentaban la bohemia bonaerense.
Sus sueños de escritora se concretaron. En abril de 1917, cuando tenía solo 24 años, apareció su libro Inquietudes Sentimentales y, el mismo año, Los Tres Cantos. Ambos fueron elogiados por la crítica.

Se va a Nueva York
Teresa no pudo huir de una especie de sino: un joven admirador suyo, llamado Horacio, de 19 años, se suicidió debido al desaire de Teresa. Este hecho marcó, incluso, su prosa. Se dirigió a Nueva York con el objetivo de alistarse en la Cruz Roja, y tras una dura travesía, llegó el 3 de enero de 1918 a esa ciudad. Allí fue acusada de espía alemana y enviada a prisión, lo que la hizo abandonar su objetivo. Su nuevo destino fue España. Teresa de la Cruz.
En la bohemia madrileña inició una gran amistad con los escritores Gómez de la Serna, Gómez Carrillo y el chileno Joaquín Edwards Bello, convirtiéndose además en la musa de Ramón Valle-Inclán.
En Madrid publicó En la Quietud del Mármol, con un prólogo de Gómez-Carrillo, y Anuarí, prologado por Ramón Valle-Inclán. Allí, también, tomó el seudónimo de Teresa de la Cruz."Mi destino es errar".
La vida itinerante de Teresa Wilms no cesó. En agosto de 1918 regresó a Buenos Aires, donde publicó la colección Cuentos para los Hombres que son Todavía Niños (24 de febrero de 1919).El 10 de junio de 1919 se embarcó rumbo a Europa, arribando a Londres el 26 de junio. De ahí volvió a España, donde se reunió con sus antiguos amigos e intercambió misivas con Valle-Inclán.
Sevilla, Córdoba y Granada fueron sus nuevos destinos. Al salir de Buenos Aires, había señalado en su diario: "He huido de Argentina porque mi destino es errar".El encuentro con sus hijas: "...unos ojos de una profundidad increíble".
En 1920, Teresa se trasladó a París, donde se enteró de que su suegro había sido nombrado en un cargo diplomático en la ciudad luz, y que viajaría hasta allí junto a sus nietas, las hijas de Teresa.
Después de 5 años de separación, pudo reencontrarse con ambas niñas. Elisa tenía casi 9 años, y Sylvia 6 años y medio "Con mi hermana y 'mi mamita', íbamos por Les Champs Elysées cuando se detuvo un taxi y nos hizo señas una mujer con una capelina negra. Nos acercamos. Yo la quedé mirando abismada de su belleza. Tenía unos ojos de una profundidad increíble. No sabía que era mi madre. Se acercó para abrazarme y me dijo: '¡Mi amor, yo soy tu mamá...!'", recordaría Sylvia después.
Teresa logró verlas dos días a la semana, gracias a las gestiones de algunos diplomáticos. El enorme dolor de separarse de Elisa y Sylvia.
Sin embargo la felicidad duró poco; llegó el momento en que las niñas Balmaceda debían volver a Chile con sus abuelos. El dolor se apoderó de Teresa, quien decidió encerrarse en su habitación de la Avenue Montaigne.
Casi no comía, fumaba en exceso y tomaba medicamentos para adormilar sus sentidos. Escribió en su Diario: "Me siento mal físicamente. Nunca he tributado a mi cuerpo el honor de tomar su vida en serio, por consiguiente no he de lamentar el que ella me abandone. Desnuda como nací me voy, tan ignorante de lo que en el mundo había. Sufrí y es el único bagaje que admite la barca que lleva al olvido". En vísperas de la Navidad de 1921, Teresa tomó una alta dosis de somníferos, lo que alargó su agonía desde su ingreso al Hospital Laënnec, el 22 de diciembre, hasta su deceso el día 24, cuando tenía sólo 28 años de edad.